
Deshojé margaritas a tu lado, como un gran protector de lo elocuente de la gente
Desnudé mis recuerdos, convirtiéndome en vulnerable a tu opinión…
Abracé tu risa tantas veces, y grité tus lágrimas de consuelo y de conformismo obligado….
Jugué a transformar tus realidades para así conseguir cubrirte de paz y esperanza
Y me caí tantas veces… convirtiéndote en una red de seguridad donde quedaba quieta… y segura…
Y nuestro idioma sin palabras entendido solo por vos y yo…. Cada mirada lo decía todo
Y en algún momento del camino cada abrazo, mirada o caricia se convirtió en algo más que una compañía.
Los dos sabíamos, entendíamos el mismo idioma sin que nadie lo sepa….
Y hoy… cuando descifraron nuestro código, te convertiste en uno desconocido… pequeño cobarde, es hora de que sepas que esconderte en lo cotidiano nos disminuye la culpa… la conciencia está latente..
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