viernes, 10 de junio de 2016

Dejarte ir

De testigo tengo a la luna que vio la cantidad de noches que traté de borrar tu recuerdo que aparecía de la nada, sin esperarlo, como flashes que no podía controlar, y me vio dar vueltas y vueltas en la cama, cerrando los ojos bien fuerte, como si eso sirviera de algo.
Y por las mañanas de testigo encuentro al sol, que me maquillaba las ojeras de no haber podido dormir, como si hubiese librado una batalla campal en la cual era explicita mi derrota…. y mientras el viento me guiaba, me disfrazaba de personajes para cuando te encontrara, siempre encontrabas a la fría que solo entre chistes te atacaba con sarcasmo y mucha frialdad, y me enojaba a conmigo misma por no ser real ese sentimiento de rechazo a tu presencia.
A veces encontrabas a la callada, temerosa de decir una palabra de mas, que confirme tus sospechas sobre mí, que te asegure que lo que estaba empezando a sentir ya me traspasa la piel.
Y me volvió a encontrar una estrella dando vueltas en la cama, intentando distraerme en cada detalle de las esquinas de mi habitación, aferrándome a negar toda sensación que producía en mi cuerpo el simple hecho de pensarte… y me negué…… y me asusté…… y seguí en la lucha de negarlo todo, quizás por miedo a lo difícil que podía ser decirlo en voz alta, capaz también por no saber descifrar que era realmente lo que me estaba pasando, o tal vez solo por no poder creer que sin buscarte, te haya encontrado.
Y entre los días que me disfrazo de cruel, y días que tengo fría hasta la mirada, me invaden días en donde mis ojos te miran y te dicen lo que estoy sintiendo,  donde mi cuerpo tiembla cuando te tengo cerca y se me hace imposible disimularlo. Si al menos te imaginaras lo que intenté y por todos los medios posible no sentirte tan mío, quizás entenderías lo difícil que es dejarte ir…..

1 comentario:

Anónimo dijo...

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